Un libro interesante, denso y sustancioso de
la negra historia de esta nación nuestra llamada España, que fue golpeada una y
otra vez por la banda terrorista vasca.
Como núcleo central se detiene en dos familias
amigas, una formada por el Txato, Bitori, Nerea y Xavier, cuyo cabeza de
familia era empresario guipuzcoano, que poseía una compañía de transporte,
asesinado brutalmente en la vía pública por la banda terrorista y la otra
compuesta por: Joxian, Miren Gorka, José Mari y Arantxa, que tienen en J. Mari
el máximo exponente de terrorista sanguinario. El libro consta de 125 capítulos
no muy extensos, cada uno con un pequeño titulo que en determinado momento
aparece nuevamente en la lectura. Resulta novedoso el hecho de que a veces
escribe un capítulo con acontecimientos que ocurrieron anteriormente con lo que
la escritura no tiene un sentido cronológico pero se lee bien y de manera
sosegada. Aunque emplea un vocabulario rico y variado con total libertad, el
libro es desgarrador, te llega al
corazón e incluso algo más interior, a pesar de que pone frases altisonantes
e incluso alguna que otra blasfemia que, por lo visto forma parte de la idiosincrasia
del pueblo vasco.
Me resulta chocante que en alguna frase ponga
dos posibilidades; por ejemplo en mitad de una oración escribe: acordaron / decidieron,
vestidos / disfrazados, sabía / tenía, derrotismo / resignación humana, pidió /
prohibió. También aparece un ictus y una fibrilación auricular con las que
tengo una desagradable experiencia que prefiero no recordar. Nombra a Canarias,
algo que me agrada aunque sea, para dispersar a los terroristas con lo cual
golpearían a sus familiares. Al fin aparece un pequeño glosario de vocablos del
euskera, que ayuda a la lectura.
En mi insignificante opinión es un libro
apoteósico y extremadamente compacto que te sacude y hace pensar y recordar aquellas fechas de
autentico terror; en algunas partes llega a emocionar, llegando a la
desagradable conclusión de que no hemos avanzado ni aprendido nada del pasado,
estamos en el mismo punto de partida donde estábamos en aquella deprimente
época, pero, afortunadamente sin víctimas mortales.
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