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IRA DEI. La Casa Lercaro. M.Gambín.

Me sienta bien que inicie el libro escribiendo sobre el clima de La Laguna con expresiones del tipo: <>. << El invierno había llegado pronto aquel año>>. <>. <>. <>.<>.<>.<>.<>.<>.<>, etc, etc. Frío, frío y más frío lagunero. Frío de todos los tamaños y de todos los grosores y colores. Este frío, aunque no le importe a nadie fue el que me hizo emigrar a Puerto de Cruz, donde he pasado la mayor parte de mi vida profesional llegando. a la edad de jubilación. Recuerdo cuando era pequeño que permanecía un mes lloviendo, además es un frío que se siente hasta en los huesos. En la Casa Lercaro que forma parte de la Trilogía de La Laguna el autor se centra en un número reducido de personajes: Antonio Galán, Sandra Clavijo, Luis Ariosto, Marta Herrero, María Cabrera, y Emeteria Jefa de prensa del Alcalde, el Sr. Perdomo. Emplea palabras inusuales, de unas, se puede sacar el significado por el contexto, pero otras, necesitan el diccionario, entre las que podemos mencionar: Ensoleraban, paramento, ouija, entibado, pulvígeno, cánguelo y peluconas. La acción se desarrolla en La Laguna de ahí lo de la Trilogía, principalmente en la Casa Lercaro, sede del Museo de Historia y Antropología de Tenerife, durante la inauguración de la exposición de << Las banderas de Nelson >> Escribe muy ameno, claro y frondoso en capítulos cortos, que va entramando uno tras otro, lo cual hace que te enganches compulsivamente a la lectura. Lees de día y lees de noche. El personaje central es Catalina con la que el autor entra en el mundo de lo esotérico describiendo una sesión de espiritismo que dirige una médium venida de París. No he estado en una sesión de este tipo pero la descripción se siente muy próxima y real. El final es un poco desilusionante, posiblemente porque el lector espera continuar con su lectura, pero para ello habrá que esperar a los siguientes libros que nos tiene preparado el autor.

Cuentos completos. Antonio Di Benedetto.


Tras la gratificante lectura de Zama he andado tras la busca de El Silenciero y Los Suicidas, del mismo autor. A falta de ellos di con sus Cuentos completos.
Como cabe suponer no todos están a la altura literaria de Zama. Es lo que diferencia una antología de cuentos de los cuentos en su totalidad. Pero aportan una visión global del proceso literario del autor.

Tras su lectura he intentado imaginar a este hombre sentado en una silla, los folios sobre la mesa, pensando y pensando en desarrollar la idea de cada cuento. Imposible. Más bien lo veo girando alrededor de la mesa, agachado en cada esquina, como un jugador de golf que valora el mejor golpe a dar con su pluma; pasando por encima y por debajo de la mesa hasta voltearla para usar cada pata como si fuera un catalejo. Los enfoques, los puntos de vista, el tránsito de cada cuento me obliga a imaginarlo así, pues son tantas y tan variadas las formas de acercarse e introducirse en la narración que bien vale la pena adentrarse en los mundos de Benedetto.

El Mocho. José Donoso.


Un mocho, en Chile, país que vio nacer a Donoso, es un religioso lego, lo que viene a ser un sacristán o un amante de lo eclesiástico que en un convento se dedica a tareas no sacramentales.

Esta es parte de la vida que acompaña a los dos protagonistas de esta historia que comienza con los avatares propios de un pueblo minero, con su aristocracia, derrumbes, huelgas, chivatazos, desaparecidos por la represión y amores como parte de otras historias que se suceden, lejos de anclarse en las reivindicaciones sindicales, para enlazar a otras nuevas, de circo y prostíbulos que se engarzan entre el pasado y el presente para dar lugar a ese tiempo indefinido en el cual se consume la vida. 

Un centímetro de seda. Edición de Darío Hernández.


Se hace conveniente leer todo el título.
Un centímetro de seda hace alusión a una pequeña exquisitez de Gerardo Diego. El lector la podrá encontrar al final. De esta forma, al menos, tendrá la satisfacción de no haber perdido el tiempo.
La Antología obliga a suponer que el autor de la misma ha escogido la flor y nata de tan vasta y buena producción como este género tiene en autores españoles, llenos de imaginación y capaces de condensar en unos pocos renglones tramas y finales sorprendentes.
No obstante, la antología se mueve entre los movimientos del modernismo y de la vanguardia. Y aquí radica la importancia de los microrrelatos expuestos ya que suponen los primeros balbuceos de la microficción tras haber abierto la veda Rubén Darío. Por ello, sin ser tan espectaculares, todos los relatos se disfrutan igualmente al estar impregnada su lectura con una doble vertiente: la de ocio y la académica. Este centímetro llena un espacio casi infinito al vertebrar los orígenes de este género literario con la actualidad. No es fácil encontrar a Lorca, de la Serna, Ayala, Hinojosa, Bergamín y Buñuel juntos.
«!Qué pequeñez de oficio el del poeta. Dijo el buey al gusano: -¿Cuánto has tejido hoy? Yo he labrado diez kilómetros de surco. –Pues yo hoy nada. Mañana tampoco. El miércoles hilaré un centímetro de seda.» 

TESTIMONIO MATERNO. Elena Soriano.

Hace unos días le fui a llevar la Lotería de Navidad a una buena amiga del claustro del IES Agustín de Betancourt y me encontré por casualidad con el libro en una mesa a la puerta de la entrada, se lo podía uno llevar para leerlo, pero no lo pude leer enseguida, pues no sé lo que me pasa, a estas alturas, la vida transcurre a velocidad vertiginosa, por lo que apenas tiene uno tiempo de hacer nada durante el día. Seguro que es el inconveniente de la edad. El libro- testimonio es duro, muy fuerte y desgarrador, provocando el que en algunos momentos se te humedezcan las pupilas. La madre y autora, calificada de “roja” en la época franquista, menciona una serie de títulos de libros de los que transcribe oportunas y acertadas opiniones intercaladas magistralmente en la escritura, lo cual llama mi atención. Emplea una serie de palabras que mi ignorancia desconoce, donde el único reparo que le puedo poner es lo pequeño del cuerpo de letra empleado. La autora justifica el libro considerándolo un hibrido literario. Fue después de la muerte de su hijo cuando se le ocurrió escribir y lo hacía desordenadamente poniendo notas con fecha, guardándolas en cualquier lugar de la casa. Escribe lo que le sucedió y cita a Pascal cuando dice: hablar del Yo solo es justificado cuando ocurre una gran desgracia. Lo que le impulsó a escribir fue la visita de amigos de su hijo que la trataban con excesiva consideración y no le contestaban a preguntas que pensaba podían saber. Por la cantidad de material que despliega en el libro pienso que podría ser tema de estudio avanzado en una universidad americana. Cabe la pregunta ¿cuánto tiempo habrá empleado en escribir el libro? Elena no quiere comercializar con su triste y dolorosa historia, en consecuencia donará los beneficios por derecho de autor a un centro de rehabilitación de jóvenes marginados. A lo largo de la escritura se aprecian una serie de detalles que valen la pena mencionar: -Aparecen autores y pensamientos: Eric Fromm. Sentirse solo en el mundo conduce a la desintegración mental. -Frases: La libertad es más preciada que el oro. -Libros y autores: La tercera ola, de Alvin Toffler. -Recuerda a una serie de seres famosos que abandonaron este mundo voluntariamente, de los cuales no tenía ni la más remota idea de que acabasen de esa manera. Escribe sobre las drogas y las enfermedades mentales pero incidiendo sobre lo único importante para ella, el suceso de su hijo. El bloque del libro (V. ÚLTIMO VIAJE), me costó leerlo pues la lectura había perdido su encanto porque Juanjo ya había muerto, pero la autora seguía y seguía; no obstante fue muy reconfortante continuar, ya que en la página 725 da cuenta de que la única terapia para su trastorno ha sido escribir durante siete años. El libro necesitaría por mi parte otra segunda lectura más reposada.

Los habitantes del bosque. Thomas Hardy.



Los habitantes son los personajes. Entre ellos se teje una trama amorosa en la que un padre, por tratar de buscar lo mejor para su hija, conduce las preferencias de ella en función de los intereses económicos y del estatus social en los que a él le gustaría depositar sus dominios. Ella se debate entre un campesino sidrero, vecino desde niño, y un médico que se instala en el pueblo.
El bosque es el protagonista. Las descripciones y la dependencia de la trama literaria con la vida de los personajes, así como sus sombras, árboles y hojas hace que adquiera tal importancia que todavía hoy son muchos los lectores que siguen tratando de identificar en la campiña inglesa su ubicación.

El tren pasa primero. Elena Paniatowska.


Recreación novelada de la huelga ferrocarrilera de 1958-9 en México. A través del personaje central, Trinidad Pineda Chiñas, viaja en tren la novela desde los tiempos de la Revolución. Esta se propagó por los raíles para desbancar el porfiriato, para llegar a una situación en la que los revolucionarios vivos y asentados en el poder pagaron mejor la mano de obra yanqui, que en México encontró su mina de metal y víveres, que a los propios empleados del ferrocarril mexicanos.

Como única solución la huelga, y con ella los entresijos para doblegarla, los amores de los sindicalistas, la vida Trinidad y de las mujeres que se atrevieron a secundarlo, a sabiendas que le pondría los cuernos son su único amor: la lucha obrera.

El cuaderno de Bento. John Berger.


Por prólogos y por recomendaciones de otros autores un título te lleva a un escritor y a su vez un escritor puede facilitar otros títulos de su preferencia. Este ha sido el caso de este cuaderno. Su inicio, a sabiendas que es un intento por imaginar un supuesto cuaderno del filósofo Spinoza, es raro, pero en los relatos siempre aparece algún destello que anima el seguir leyendo a pesar del interrogatorio permanente sobre si la idea preconcebida obedece a la lectura escogida.
Así, hasta que llega este párrafo que confirma el acierto, al margen de las buenas aguadas y de las reflexiones de Spinoza, de haber elegido esta lectura.

«La cuestión, en realidad, es ¿qué le hemos hecho a la democracia? –dice Arundhati-. ¿En qué la hemos transformado? ¿Qué sucede cuando se la vacía de significado? ¿Qué sucede cuando todas sus instituciones se han metastatizado en algo peligroso? ¿Qué va a suceder ahora que la democracia y el mercado libre se han fusionado en un solo organismo depredador, dotado de una imaginación limitada, estrecha, que prácticamente solo gira en torno a la idea de incrementar al máximo los beneficios? ¿Se puede dar marcha atrás a este proceso? ¿Puede algo que ha mutado volver a ser lo que era?». 

Retratos. Truman Capote.


El libro comienza con un estudio sobre Marlon Brando: El duque en sus dominios. Ayuda a comprender la vida del actor y permite vislumbrar las dotes de Truman Capote. Luego dibuja el perfil de Jane Bowles, Cecil Beaton, Elizabeth Taylor y Marylin Monroe de forma menos extensa pero igualmente precisa. No es hasta sus semblanzas cortas a partir de retratos realizados por Richard Avedon que el escritor es capaz de captar en su conjunto y de forma resumida tanto las intenciones del fotógrafo como la de su retrato y la personalidad del representado. Entre ellos los de John Huston, Charlie Chaplin, Picasso, Chanel, Luis Amstrong, Bogart.

Las hojas muertas. Bárbara Jacobs.


He de confesar que el primer capítulo que lleva por título: Edgar Allan Poe, el Cadillac y la casa, en el que se presenta al protagonista y su entramado familiar, con raíces en el Líbano que se extiende por Estados Unidos y por México, no fue leído con mucho gusto. La forma de puntuar, de exponer el parentesco entre los familiares, la repetición de palabras y de ideas me llevó a optar por lo más fácil: como fue alumna, compañera, esposa y viuda de Augusto Monterroso… Sin embargo, continué y tras su lectura he podido entender el por qué, con su primera novela: Las hojas muertas, Bárbara Jacobs ganó el Premio Xavier Villaurrutia en 1987 y ha sido traducida a varios idiomas.

La vida del protagonista, su capacidad para luchar por las causas justas sin recompensa, de caer y levantarse en sus empresas, de mantener unida a la familia a pesar de las distancias y la forma de abandonar esta vida han facilitado el cambio de opinión.