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EL PRINCIPE DESTRONADO.Miguel Delibes.


 28 de octubre de 2020. El príncipe destronado.

Es el tercer libro que leo del escritor y he llegado a la conclusión de que vale la pena de ser leído.

El príncipe destronado es una novela corta y entretenida que transcurre durante las horas de un solo día y explica la aparición de los celos como respuesta a la pérdida de algo cuando nace un nuevo hermano.

El príncipe es Quico un niño pequeño que vive con su familia acomodada en la época de la postguerra  española en la que todavía aflora las secuelas del enfrentamiento en la guerra civil, al cual le nace una hermanita lo que le da motivo al escritor para narrar un elaborado retrato de la sociedad de la época. El autor plantea el desarrollo de la obra en un día del mes de diciembre, narrando lo que sucede de hora en hora en la casa del príncipe con la llegada de su hermana Cris, lo cual hace que el chico se sienta desplazado y abandonado puesto que toda la atención es para su hermana pequeña. Nota que su mundo se desmorona, sintiéndose asustado y acobardado tratando de recuperar el cariño y la atención de su familia para lo cual emplea toda serie de trucos y artimañas cuya finalidad es, ni más ni menos,  que el llamar la atención en especial de su madre, a la que le miente, al decir que se ha tragado un clavo; preocupada, lo lleva al médico que no le encuentra nada por la sencilla razón de qué el clavo se encuentra en el bolsillo del pantalón de Quico. En torno a Quico aparecen mujeres que tienen mucha importancia en su vida, su madre Merche, la Vito una de las domésticas de la casa, la Domi señora que cuida de los pequeños y la tía Ququi que visita a veces a la familia. 

Quico con sus tres años recibe una serie de consejos muy interesantes y edificantes según piensan sus padres.

Su madre le habla: “Quico, hijo mío, si en esta vida ves antes la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio, serás un desgraciado. Lo primero que  has de aprender en este mundo es a ser imparcial. Y lo segundo a ser comprensivo. Hay hombres que creen representar la virtud y todo lo que se aparta de sus ideas supone un atentado contra unos principios sagrados. Lo de los demás es circunstancial y tornadizo”

El padre le dice: ”escucha Quico. Lo que a mí me molesta es que siendo uno un hombre positivamente honrado alguien venga a poner en duda la honradez. Si soy honrado mis ideas serán honradas, pero llega un pazguato/a y trata de desmontar tu verdad con cuatro vulgaridades  que le han grabado a fuego cuando niño. Y ahí está lo grave, a ese pazguato/a difícilmente podrás convencer, de que lo único que tienen es serrín en la cabeza”   

Es una gran satisfacción leer al Vallisoletano Miguel Delibes y no me imaginé que el argumento fuese tal y como ha sido. Se puede escribir de otra manera, pero ya no sería Delibes. Al final el libro es enternecedor y muy digno del autor.

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Los olvidados de la Atlántida. Geisendor-Des Gouttes


 

Tras la batalla de Trafalgar en la que España, junto con Francia, perdió toda hegemonía marítima, a favor de Inglaterra, lo que ayudó a resarcir la pérdida del brazo de Horacio Nelson, barcos y tripulación francesa permanecieron en puertos gaditanos a las órdenes de Napoleón.

Una vez se inicia el movimiento de independencia con el 2 de Mayo la guarnición española hace fuego a la flota francesa y sus soldados son hechos prisioneros. Comienza así el reparto de los mismos hacia Baleares y Canarias. Entre Gran Canaria, La Palma y Tenerife han de ser alojados más de 2000 soldados. Son ellos los olvidados de la Atlántida.


Cuentos, historias y otros deseos insatisfechos. Emilio Sánchez Ortíz.


 

A veces ocurren estas cosas. Te dejan varios libros para leer. Tomas este por que los cuentos son cortos y permite simultanear su lectura con otros. Comienzas a leer y en la primera página te das cuenta de que algo ocurre. Estás ante un autor que escribe desde otra orilla, con una perspectiva diferente. Dejas de leer para saber de quién se trata.

Nacido en Madrid en 1933 sigue aún al pie del cañón. Vivió en La Laguna donde dejó impronta de su acervo cultural al fundar el Teatro de Cámara y Ensayo La Carátula, a mediados de los años cincuenta. Luego viajó por varios países y en 1959 publica Cuentos.

 

Las vacas mugen viento perdido y calma recuperada.

Los toros matan para vengar praderas robadas.

El niño se siente feliz leyendo la enigmática caligrafía de la cometa en el cielo.

 

Las historias y otros deseos insatisfechos me dejaron menos satisfecho. Pero los cuentos he de volverlos a leer.


La verdadera. Saul Bellow.


 

Una vez leído Herzog las lecturas de otras obras de Saul Bellow son más llevaderas. Es el caso de La Verdadera. Una historia de amor que nunca murió y que es revivido con el paso de los años ante la exhumación de los restos del marido de ella. De hecho, el traslado de este a su nueva sepultura tiene una misteriosa virtud catártica que permite, por fin, a los protagonistas revelarse con toda la profundidad de sus sentimientos.


Eleazar. Michael Tournier.


 

Eliazar es pastor de ovejas, a pesar de querer ser carpintero. Tras convertirse en pastor protestante se casa con una mujer católica y tiene dos hijos. Cora, la segunda, con cierta capacidad para visionar el futuro. Vive en Irlanda cuando el mildiu atacó la papa. Como ese tercio de irlandeses que murió o ese otro tercio que permaneció en la isla él entiende que la tierra prometida está al otro lado del océano tras abrir la Biblia al azar e interpretar lo que lee. Se llama California.

Embarca con su familia hacia Virginia y se une a otros futuros granjeros convencido que su vida es un trasunto de la de Moisés.


La Virgen de los Sicarios. Fernando Vallejo.


 

Increíble historia ubicada en Medellín, Colombia. Una fotografía desgarradora de la sociedad colombiana, sus barrios periféricos y los jóvenes que revolver en mano, a pie o desde una moto no solo ajustan cuentas de terceros a terceros a cambio de economía sino que se convierten en dioses para los que la vida solo vale el tener que silenciar a un taxista por tener la radio muy alta o a un transeúnte por tropezar. Como amparo para sus tribulaciones tiene su propia virgen. En este caso los representa María Auxiliadora para que los auxilie de no ser emplomados y puedan vivir para contarla.


Dos años en las Islas Canarias. Charles F. Barker


 

Charles F. Barker se viene a Canarias en 1885. Recorre Gran Canaria, Tenerife y la Palma realizando un exhaustivo apostolado protestante al tiempo que vende Biblias y Evangelios en Español. A pesar de la oposición de los curas que incitan a quemar dichos libros por prohibidos no le van mal las ventas. De paso relata la vida cotidiana en su peregrinar por las islas.


La tierra de nadie y otros relatos. Ignacio Aldecoa.


 

Una forma muy particular de contar relatos. Con unos inicios distantes que parecieran no ambientan historia alguna para luego introducir al lector en atmósferas cotidianas a las que el autor acaba por dar unos finales sencillos pero muy efectivos.

Chico de Madrid, Young González, dedicado al boxeo al cual el autor era muy aficionado y Los pájaros de Baden-Baden, los que más me han gustado.


Notas de un viaje a las Islas de Tenerife y Gran Canaria. Isaac Latimer


 

Isaac Latimer estuvo por Tenerife y Gran Canaria en 1887. Era corresponsal del periódico Western Daily Mercury, de Plymouth, Inglaterra. Envía sus crónicas. Estás son recopiladas en un libro que se edita y consigue una segunda edición en menos de un año. Es lo que actualmente se considera un blogger. No solo habla de las islas y sus gentes, sino de los precios, las comidas, los horarios de los barcos y carruajes y el clima por lo que aporta muchos datos que sirvieron para atraer más turistas ingleses a las islas.


Casas muertas. Miguel Otero Silva


 

Macondo, ciudad en la que discurre Cien Años de Soledad tiene algo de Ciudad Ortíz. Comala, ciudad en la que vive Pedro Páramo tiene algo de Ciudad Ortiz. Una ciudad que se derrumba, que ve morir a sus gentes, que ve pasar la revolución y la contrarrevolución pero en la que ya no para nadie. La escuela no prospera, el amor tampoco. El paludismo, las fiebres perniciosas y los anquilostomas (lombrices intestinales) convierte Ortiz en una ciudad fantasma que solo ofrece una opción: emigrar hacia los nuevos pueblos en construcción alrededor de las prospecciones petrolíferas en Venezuela.