Buscar título en este blog

Casas muertas. Miguel Otero Silva


 

Macondo, ciudad en la que discurre Cien Años de Soledad tiene algo de Ciudad Ortíz. Comala, ciudad en la que vive Pedro Páramo tiene algo de Ciudad Ortiz. Una ciudad que se derrumba, que ve morir a sus gentes, que ve pasar la revolución y la contrarrevolución pero en la que ya no para nadie. La escuela no prospera, el amor tampoco. El paludismo, las fiebres perniciosas y los anquilostomas (lombrices intestinales) convierte Ortiz en una ciudad fantasma que solo ofrece una opción: emigrar hacia los nuevos pueblos en construcción alrededor de las prospecciones petrolíferas en Venezuela.


No hay comentarios:

Publicar un comentario