1935. Alabama. Estado algodonero y esclavista. Un abogado
defiende a un negro acusado de posible violación a una mujer blanca. A partir
de este encuadre es sencillo imaginar los problemas en torno a la posición del
abogado defensor, la de su familia, el pueblo y de cómo pueden ir oscilando los
acontecimientos alrededor del caso. Se hace todo tan sencillo que la lectura
fluye sin darnos cuenta que de pronto estamos metidos en el pueblo de Maycomb,
sus calles, sus distintas comunidades religiosas, su comunidad negra, la cárcel
y el tribunal. Lo complica todo, y de forma maravillosa, Jean Louise, quien
toma las riendas de la narración y con su inocente voz aporta la sinceridad y sencillez
de una niña que llevar al lector a entender una época dictatorial estructurada
en función del color de la piel.
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EL SUEÑO DEL CELTA. Mario Vargas Llosa.
Roger
Casement, diplomático británico de origen irlandés, denunció la esclavitud por
parte de las compañías caucheras sobre las tribus africanas y los indígenas del
Amazonía y abanderó la lucha por los derechos humanos. Fue uno de los grandes
luchadores anticolonialista de su tiempo y un sacrificado combatiente por la
emancipación de Irlanda. La valentía del protagonista lo lleva a enfrentarse al
poder de la época, pero la sinuosa campaña de la inteligencia británica para
desprestigiarlo utilizando fragmentos de sus diarios secretos tuvo su éxito y
una aureola sombría de homosexualismo y pedofilia acompaño su imagen a lo largo
de todo el siglo XX.
En el
epílogo el autor opina que Casement escribió los diarios pero no los vivió, no al
menos en su totalidad. Nunca se sabrá. En el capítulo de agradecimientos
menciona a personas que le ayudaron en sus viajes por el Congo y la Amazonía y,
en un buen número de países. Me interesa resaltar que el SUEÑO DEL CELTA no
salió con el autor sentado en un cómodo escritorio.
Estupendo
libro, ameno y reflexivo, la lectura, ante el tremendo sufrimiento de aquellos
pobres seres humanos, sin distinción de edad, no te deja dormir tranquilo. A
medida que avanzas, te queda un muy mal sabor de boca. La descripción de los
horrores que se vivían en aquellas tierras, te remueven las entrañas.
El insólito peregrinaje de Harold Fry. Rachel Joyce
Una mañana cualquiera, mientras su mujer pasa el aspirador en el piso de arriba, Harold Fry sale de casa para echar una carta al buzón. Recién jubilado, Harold está lejos de imaginar que acaba de iniciar un viaje a pie de un extremo a otro del país. No lleva calzado ni ropa adecuada, ni siquiera un teléfono móvil, y mucho menos un mapa o una brújula. Así comienza un largo peregrinaje que dará un vuelco total a su existencia.
El insólito peregrinaje de Harold Fry es una novela inteligente y admirablemente construida, con un desenlace inolvidable.
La náusea. Jean-Paul Sartre
«Este gusto a queso en
la boca… Entonces, ¿Esto, esta cegadora evidencia es La Náusea? Eso es todo.
Pero me da lo mismo. Es extraño que todo me dé le lo mismo: me espanta. Desde
el famoso día en que quise jugar a las cabrillas. Iba a arrojar aquel guijarro,
lo miré y entonces empezó todo: sentí que el guijarro existía. Y después de
esto hubo otras Náuseas; de vez en cuando los objetos se ponen a existir en la
mano»
Así es la lectura de este libro. Un regusto en la boca por
dejarlo a un lado junto a una catarsis nauseabunda que obliga a seguir su
existencia.
Helena o el mar del verano
Se lee de un soplillo. Una pena que sea novela tan corta, sin embargo, su brevedad es una invitación a empezarla de nuevo, disfrutando del mismo sonido de la ola que se mece en la orilla, del mismo olor a las algas que arrastra sobre la arena, del mismo color de su espuma, a sabiendas de que cada ola es distinta. Con esa inocencia propia de una ola cuando baña la playa así está escrita Helena o el mar del verano, con la inocencia intrínseca de ese verano en el que algo ocurre de forma inocente, y nos transforma. Una extraordinaria oportunidad, a través de una excelente prosa, para revivir ese verano de cada cual en el que la presencia de Helena nos invito a enfocar la vida con ojos menos inocentes.
LA HERMANDAD DE LA BUENA SUERTE. Fernando Sabater.
Ambientada
en el mundo de las carreras de caballos. Los propietarios de dos cuadras, el
Dueño y el Sultán quieren ganar la Gran Copa. El uno quiere humillar al otro,
derrotando a sus caballos, como si los corceles representaran su dignidad, No
me quedo claro el final. Tampoco es una novela para recordar. La inmensa
mayoría de los lectores, por no de decir la totalidad, la ponen verde.
En el
aspecto positivo: las frases desordenadas que he colocado en el FORO.
Por la
cantidad de veces que lo he pensado, hablado y experimentado (sobre todo cuando
se van cumpliendo años), transcribo, por el interés que considero que tiene, el
siguiente párrafo que se encuentra en la pág.118:
Hasta
los treinta años, los humanos somos capaces de vivir a nuestro aire porque la
naturaleza cuida de nosotros. El niño puede saltar, trepar o meterse en agua
helada para experimentar que siente, el adolescente y el joven pueden comer
basura, emborracharse, bailar hasta la extenuación en cuchitriles mal
ventilados o pasarse la noche sin dormir: da igual, la naturaleza nos tiene a
su cargo, repara los daños y minimiza los riesgos.
A
partir de los treinta el panorama comienza a cambiar, la naturaleza nos atiende
con mayor desgana y racanería. De los cuarenta años en adelante la madrastra
Natura nos abandona por completo y se muestra indiferente a nuestras cuitas.
De
los sesenta para arriba la naturaleza se vuelve francamente hostil y nos persigue con todo tipo de trampas o
dolencias. Ni nos cuida ni le resultamos indiferentes, sino que para sus planes
estamos de sobra.
Los viajes de Gulliver. Jonathan Swift
Estaba leyendo en el escalón del zaguán de casa mi madre
cuando pasó Abelardo. Aquí leyendo, le dije. ¿Los viajes de Gulliver? se
extrañó. Pero… ¿Ese no lo leíste de joven? Sí, le contesté, pero en formato
cuento con la típica ilustración de Gulliver atado en la playa de Liliput.
Realmente es ese el recuerdo que casi todos tenemos de este
libro. ¿Pero, y del resto de los viajes que hizo Lemuel? Y lo que es más: ¿Qué
tiene este libro que explique el que se siga editando? Lejos de lo que pudiera
ser pura imaginación, Swift continua vendiendo libros porque siguen habiendo
adultos interesados en comprobar cómo se las compuso para escribir un auténtico
ensayo, satírico y descarnado, sobre la sociedad de su tiempo (vigentes hoy en
día todas las incongruencias vistas por el Rey de Brobdingnag a las
explicaciones dadas por Gulliver sobre la vida en Inglaterra) utilizando toda
su inventiva para crear mundos en los que solo hace falta cambiar sus ficticias
estructuras de convivencia por capas y estamentos sociales actuales (la
Academia de Proyectistas Políticos no tiene parangón) y los comportamientos y
tomas de decisiones realizados hoy en día por los humanos por discusiones en
las más altas esferas para dilucidar en Liliput cómo se ha de partir un huevo.
Una pena que Lemuel Gulliver no hubiera anotado en su diario sus
impresiones acerca de los yahoos de Tenerife, donde arribó el 14 de Septiembre
de 1710.
La condición humana. André Malraux
Aprovechando el dominio comercial de Francia en Oriente a finales
de la década de 1920, y la revolución que tuvo lugar por aquellos años del
Partido comunista y su aliado, el Koumintang, contra los militares que gobernaban
China, Los señores de La Guerra, teniendo a Chang Kai Shek como objetivo, Malraux,
con personajes de a pie (unos empeñados en cambiar el curso político, dispuestos
a morir inmolándose, otros en guerrillas callejeras o ingiriendo cianuro y
otros siendo partícipes como colaboradores, instigadores y corruptores) articula
una novela en la que despliega, con sus comportamientos, todo el crisol de la
condición humana.
De fusilamientos y otras narraciones. Julio Tori
“De fusilamientos” es un tercio del libro, “y otras
narraciones” está compuesto por Ensayos y Poemas, y por Prosas dispersas.
Lectura poco interesante para quien no busque profundizar en el origen de la
narrativa corta latinoamericana actual.
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