Buscar título en este blog

Benito Cereno. Herman Melville.



Nada como Melville en estas tardes veraniegas de calma chicha, en las que parece que nada sucede, a excepción del tiempo transcurrido a la espera de que se levante la brisa.
Es esto lo que ocurrió al capitán del Santo Domingo, Benito Cereno, tras el amotinamiento de los esclavos que llevaba por aguas del Pacífico rumbo a Lima. Reo de su propio secreto, su comportamiento ambiguo facilita el no dejar de leer hasta saber qué está ocurriendo a bordo.
Como curiosidad, en dos ocasiones se brinda en el camarote con vino de Canarias.

No hay comentarios:

Publicar un comentario