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Peregrino transparente. Juan Cárdenas.


 

Henry Price, pintor inglés al servicio de la Comisión Corográfica, una expedición científica que recorre Colombia en 1850, va siguiendo el rastro de un misterioso y hábil artista local de cuya identidad apenas hay indicios y habladurías populares. Lo que empieza siendo un mero interés profesional, un artista fascinado por otro, acaba convirtiéndose en una obsesión, en una aventura filosófica y en un camino de aprendizaje para el pintor extranjero, que, en el curso de la expedición, acabará sumido en la vorágine política de la joven república. 

Una lengua muy muy larga. Lola Pons Rodríguez.


 

Un Cervantes con unas gafas que hacen de filtro para escudriñar en un latín que va evolucionando hasta dar el actual español al tiempo que este último se enriquece con vocablos que entran para quedarse bien sea desde allende los mares o desde Europa. El ceceo y el seseo, la aspiración de la hache en un total de más de cien historias curiosas sobre el español.


El impostor. Javier Cercas.


 

El impostor es Enric Marco, un nonagenario barcelonés que se hizo pasar por superviviente de los campos nazis y que fue desenmascarado en mayo de 2005, después de presidir durante tres años la asociación española de los supervivientes, pronunciar centenares de conferencias, conceder decenas de entrevistas, recibir importantes distinciones y conmover en algún caso hasta las lágrimas a los parlamentarios españoles reunidos para rendir homenaje por vez primera a los republicanos deportados por el III Reich.

El escritor es Javier Cerca que trata de descubrir cuánta verdad y cuánta impostura hubo en la vida del biografiado.


Cien noches. Luisgé Martín.


 

“A los cuarenta años, cuando mi experiencia de vida comenzó a convertirse en fatiga, hice un cálculo teórico que luego fui afinando con entrevistas personales y lecturas sexológicas: el amor erótico entre dos personas dura como máximo cien coitos. Cien encuentros. Cien noches. A partir de esa cifra, todo es previsible y ordinario. No desaparece el deseo, pero sí la perturbación. No desaparece el placer, pero sí el asombro”. Pag. 217.

Una psicóloga estudiosa de la sexualidad en propia persona envuelta en un experimento sobre fidelidad en la pareja para comprobar si lo contestado en las encuestas es cierto acaba en envuelta en una trama policial.

El árbol de la lengua. Lola Pons Rodríguez.


 

Divulgar es un arte. No todas las personas con gran conocimiento en una materia son capaces de hacerla fácil y amena a los interesados en mejorar su conocimiento sobre un tema concreto. Ocurre con la Historia donde Nieves Concostrina la acerca de forma entretenida y llevadera, y también Lola Pons, en su caso con historias cotidianas sobre el uso de español.


La carretera. Cormac McCarthy.


 

Propuesta violenta y desoladora que desde el primer párrafo introduce al lector en un escenario apocalíptico gracias al peregrinaje de un padre y su hijo, carrito de supermercado a rastras, por una carretera que les conduce hacia el mar. A pesar del color negro del asfalto y los bosques quemados, de los grises del cielo y del mar y gracias al recuerdo de lo vivido antes de ser conducidos a esa situación y los variopintos encuentros con otros seres humanos la novela destila un atisbo de esperanza en el ser humano más allá del nombre del barco encallado: Pájaro de Esperanza, de Tenerife, que en la página 166 encuentran y que tan buenos útiles les proporciona.


Un árbol crece en Brooklyn


 

No es una novela histórica pero encierra mucha historia. En concreto la historia de los primeros veinte años del siglo XX en el barrio de Brooklyn. Y toda esta historia pasa a la vista de Francie, la niña que lee al pie de una escalera y ve crecer un árbol que solo se desarrolla en los barrios más pobres. Por ella pasan todas las vicisitudes de su familia, las de su entorno y las de la escuela al tiempo que no deja de seguir el consejo de su abuela: leer todos los días alguna hoja de La Biblia y de alguna obra de Shakespeare. Entrañable y emotiva historia al tiempo que dura para una niña en la que puso todas sus esperanzas la familia para que llegara a la universidad.


Los armarios vacíos. Annie Ernaux.


 

La historia es bien sencilla. La auto biografía de una universitaria desde los cinco seis años cuando vive en una tienda bar a las afueras de la ciudad con sus borrachos a los que da de beber su padre y con los clientes a las que la madre fía hasta fin de mes hasta que llega con el esfuerzo de los padres al colegio privado y luego a la universidad lidiando con sus amigas que acuden a fiestas y tienen otros intereses.

Lo que no es sencillo es hacerlo con frases cortas, un lenguaje certero que mete al lector en la tienda, en los conflictos de la adolescencia y en los problemas universitarios al tiempo que planea un aborto en ciernes.


                                         



Llegue al libro por recomendación de un amigo. Lo tenia pendiente y me frenaba el elevado número de páginas.

Es el diario de Toni, un profesor de filosofía de un instituto madrileño que decide suicidarse dentro de un año.

Durante los diferentes capítulos, que coinciden con los meses de un año va contando su vida.

El personaje de TONI es normal, con una familia con problemas, separaciones, amistad, enfermedades, amores .etc.

La madre y Agueda son sus personajes favoritos sin olvidar a la perra Pepa.

El libro está bien escrito lo cual te atrae y hace que no renuncies a leerlo para ver en que acaba. A pesar de que el tema es espeluznante la novela no es triste.

Los vencejos están revoloteando durante toda la novela y el profesor es un forofo de estos pájaros que vuelan sin descanso, viven en las ciudades y comen y copulan en pleno vuelo. El libro es entretenido y se puede leer. Escribe con una transparencia y una fluidez muy digna de ser resaltada.

Veremos a ver lo que nos depara el libro PATRIA.


Vidas escritas. Javier Marías.


 

Nutritiva lectura sobre escritores y escritoras ya fallecidos que de forma ágil y volandera lleva de un autor a otro mediante la exposición, en clave de humor, de sus vidas casi siempre azarosas en la que se demuestra que nada hay nuevo bajo el sol y máxime cuando se trata de quienes se ven atrapados por el oficio de la escritura. Egos enardecidos, absenta, drogas, orgías, todo cabe, a todo se le podrá sacar valor literario.

Concluye el libro con unas fotografías de postales de escritores que el autor gustaba de reunir y que aprovecha para hacer unos breves pero descriptivos apuntes sobre las mismas en los que se aprecia sus grandes habilidades para sacarle partido a los rostros de los literatos comentados.