Yagudin es un misterioso personaje afincado en Noruega
que un padre inventa para contar a sus hijas sus tenebrosas peripecias antes de
que se duerman. Al tiempo el narrador quiere escribirlas pero se encuentra con
el síndrome de la página en blanco. El padre, profesor de universidad, acabará
envuelto en su propia historia con un desenlace propio del suspense
psicológico.
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Yagudin. Philippe Ségur.
Breve atlas sobre los faros del fin del mundo. Gonzalezmacías.
Lectura refrescante (mar) e iluminadora (faro) y breve
(34 de los casi 30000) que existen repartidos por la geografía mundial. Pero
cada uno de ellos con su historia particular. El que fue llevado por piezas
después de alumbrar en tierra, el que ha sido trasladado de lugar unos metros
tierra adentro para que una duna no lo engullera, los que tienen su propia
leyenda negra, los imposibles de que continúen en pie con el oleaje que los
abate, el que cuyo farero era ciego, el que sirvió de prisión, como muchos de
ellos, como ejemplo más actual el que en Sudáfrica sirvió para retener a Nelson
Mandela.
Un caso acabado. Graham Greene.
Un arquitecto de fama huye de sí mismo al Congo.
Desembarca en el lugar más alejado y último al que puede llegar el vapor que
por el río lo traslada. Allí se instala entre una comunidad de monjes, monjas y
un una leprosería llevada por un médico. Elementos suficientes para que Greene
despliegue las vicisitudes del ser humano. Interesantes duelos entre ateísmo y
fe junto a la imposibilidad de escapar de una fama que persigue al protagonista
hasta el fin de sus días envuelto todo por unas soberbias descripciones de la
selva africana.
El paciente inglés. Michael Ondaatje.
Tras la segunda Guerra Mundial una enfermera británica
junto con otras tres personas se queda a cuidar de una de ellas en una pequeña
villa italiana. Cuida a un inglés que ni bien saben cómo ha llegado hasta allí
tras sufrir quemaduras. El otro es un hindú artificiero que desmonta bombas
para el ejército británico y el tercer hombre un antiguo ladrón. Sale a relucir
durante los cuidados la época de las exploraciones por el desierto y la
actividad del paciente inglés como espía de las campañas inglesas y alemanas
desde Libia a El Cairo.
En la Patagonia. Bruce Chatwin.
A Bruce, de pequeño, le impresionó un trozo de piel
conservado en su casa. Es la de un brontosaurio que envió un familiar nuestro
desde la Patagonia, le dijeron.
Con esa imagen en mente inició años más
tarde (década de los 70) un recorrido por los vastos territorios patagones
tanto argentinos como chilenos.
Durante el mismo, siempre con la mente
en el brontosaurio, persigue la huella de personajes de lo más variopintos a
camino entre la ficción y la realidad. Aparecen así propietarios de inmensos
terrenos tanto ingleses como irlandeses y alemanes que hicieron las américas
con la producción de lana y de carne bovina mezclados con forajidos del oeste
americano perseguidos por sus cargos de asesinatos y robo de trenes. A finales
del siglo XIX. A su vez su relato se adentra en las grandes expediciones desde
que Magallanes sorteara el estrecho así como en el origen de muchas de las
ciudades por las que pasa como la de Paso Roballos donde encuentra a un anciano
arrendatario de una estancia que añora su terruño. Terruño que no es otro que
Tenerife.
Resultó ser que la piel del brontosaurio
no fue tal. Perteneció a un megaterio. Un antepasado del perezoso actual.
La historia de San Michele. Axel Munthe.
La historia de San Michele ha
sido una obra que los críticos han clasificado con dificultades. Unos vieron en
ella una autobiografía; otros, las memorias de un médico. Pero se trata de un
documento literario y humano mucho más excepcional, con esa extraña sencillez
de pensamiento que es en frecuencia atributo del genio.
A los 18 años Munthe visitó
Capri y desde entonces se propuso crear su hogar allí. Años más tarde
construyó, tal y como deseaba, una villa a la que llamó "San Michele"
en el punto más alto de la isla de Capri, en el lugar que ocupara anteriormente
la villa del emperador romano Tiberio. Munthe pasó la mayor parte de su vida
adulta en "San Michele".
Anatomía de la Inquietud. Bruce Charwin.
Chatwin reactivó el libro de viajes con su libro En la
Patagonia (1977). Aunque su estilo literario ha sido blanco de las críticas su
pasión por viajar y el hecho de sus sólidos conocimientos en el mundo del arte
y la prensa al comenzar como mozo en la casa de subasta de objetos de arte
Sotheby &Co y ser columnista de los más variados periódicos
respectivamente, le aúpan en esa pléyade de escritores imprescindibles de todo
viajero.
Anatomía de inquietud reúne una
selección de lo mejor de lo numerosos escritos marginales que facilitan una
suerte de guía de Bruce Chatwin así como un conjunto de fuentes que permiten
acceder a su vida y obra donde la inquietud, la curiosidad y el ser incapaz de
estarse quieto definen las geografías visitadas, las costumbres de los pueblos
visitados y su capacidad crítica.
LA CONJURA DE LOS NECIOS. John Kennedy Toole.
John Kennedy Toole, fue un novelista estadounidense, autor de la obra, ganadora del premio Pulitzer de ficción en 1981.El autor se suicido en 1969 tras no conseguir publicar la novela que fue editada once años más tarde gracias a la insistencia de su madre.
El tema propuesto para
octubre fue el humor¨¨, algo que en principio parecía interesante, buscando
información aparece en primer lugar ´´ la Conjura de los necios¨´, libro que
estaba disponible en nuestra biblioteca; estando en ello aparece nuestra
compañera Raquel que lo tenía en primer lugar en una lista de preferencias,
pero le dijeron que estaba prestado. El libro es fruto de la imaginación del
autor y aunque no lo encontré muy atractivo está bien escrito. El protagonista Ignatius
vive con su madre, responsable de que le publicaran el libro. Al principio me
llama la atención la mención a Abelardo Thomn Becket (noble, político y
religioso católico ingles).Al protagonista lo echan del trabajo en una oficina
de una fábrica de vaqueros y a continuación vende salchichas por la calle. El
cuerpo de letra es pequeño para nuestra edad y estuve esperando a que
apareciera el humor inteligente, pero ello no hizo acto de presencia en ningún
momento. En el desarrollo menciona con alguna frecuencia a Boecio (filósofo y
poeta latino) al que se refería también el catedrático de Lengua y Literatura
don German de Granda cuando daba sus clases en el Instituto de Canarias.
El libro se lo hubiese
cedido a Raquel pero entonces no lo hubiera leído. Es cierto el que no lo
volvería a leer. Si se llevara al cine sería la película que todo el mundo
desea rodar pero nadie quiere financiar.
Nunca lo hubiera dicho.
Interesante recorrido por la evolución del castellano a lo largo de la historia. Ameno paseo que ayuda a comprender la actividad que realiza la RAE, tan puesta en solfa cada vez que aparecen nuevas reglas gramaticales. Pero es que el lenguaje con el que nos comunicamos está sometido a continuos cambios. En ocasiones se puede seguir la genética de una palabra desde sus orígenes griegos y latinos hasta la actualidad. De ellas, algunas aparecen y desaparecen en el tiempo, otras permanecen pero con diferentes acepciones. También las hay que se incorporan desde otros idiomas como el inglés y el francés cuando sus imperios fueron dominantes. O bien hay palabras necesarias para las nuevas tecnologías o aquellas que usan los jóvenes así como el que cada país de habla hispana aporta y se incorporan donde el castellano llevado a esos países se fundió con el lenguaje de los nativos constituyendo uno de los idiomas más hablados en el mundo.
Historias verdaderas. Luciano.
El propio Luciano de Somosata refrenda el título de su
obra al decir: "Diré una verdad al decir que miento". Organiza un
viaje fantástico, imposible, con episodios ocurrentes y extravagantes que
proporcionan un buen entretenimiento y que parodia a las novelas fantásticas de
la época de las que la odisea supuso la piedra angular. Desfilan por su periplo
personajes de fantasía como los cabalgabuitres, los corchópodos, los
cabalgadelfines e incluso hombres que navegaban boca arriba sobre el agua
gracias a sus enormes falos de los que enarbolaban el velamen.
No es de extrañar que se le considere
precursor de Los viajes de Gulliver y de las andanzas de Don Quijote.








