El signor Hoffman realiza
un periplo por distintos países, entre ellos Italia, Guatemala, Polonia en
busca de las huellas de su abuelo, un judío acorralado en un gueto de su país
que acabó en un campo de concentración y que finalizó su vida en Guatemala. Durante
sus estancias, sus relatos se llenan de vivencias sin mayor trascendencia pero
a las que el escritor les saca mucho partido con su particular estilo para
contar lo sucedido.
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Signor Hoffman. Eduardo Halfon.
Paraíso. Abdulrazak Gurnah.
La isla de Zanzíbar como eje de culturas hindúes, árabes y africanas da pie al comercio con el interior de la Tanzania colonial ocupada por los alemanes. En este marco se desarrolla la vida de esclavo privilegiado del joven Yusuf que acaba siendo predilecto del comerciante que lo acoge a su cargo a cambio del impago por parte de su padre de las deudas contraídas. Se despliega de esta forma toda una serie de aventuras en torno a las caravanas de comercio hacia el interior africano donde concurren las peripecias propias del comercio del trueque junto con el cruce de religiones y costumbres que enriquecen la novela.
El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes. Tatiana Tibuleac.
Diario que ayuda al
protagonista a comprender su vida al centrarse en aquel verano que compartió
con su madre tras ser diagnosticada de cáncer. Una dolorosa puesta en escena de
las consecuencias de las relaciones familiares por parte de un enfermo psíquico
que como bien expresa no está loco sino que tiene un genio delirante ya que se
ha hecho rico con los cuadros pintados evocados por imágenes de aquel periodo
en el que ayudó a su madre.
Estoy solo. Beyrouk.
Soliloquio de un periodista que se ve atrapado en una
revuelta yihadista en un país africano.
Desde la habitación que le sirve como refugio observa
lo que ocurre en las calles y evoca los por qué ha llegado esa nueva barbarie a
la zona. Cómo es que amigos suyos han acabado abrazando la nueva religión, el
fundamento escrito de la misma y cómo él mismo desde su atalaya informativa al
servicio de los poderes anteriores contribuyó a la corrupción que ahora combaten
quienes imponen el burka, prohíben el fútbol y el fumar.
Una visión, escrita desde el Sahara que ayuda a comprender el comportamiento humano al tiempo que pone en valor las letras de otros rincones geográficos desconocidos literariamente.
Las visiones de Lucrecia. José María Merino.
Lucrecia es una adolescente que sueña. Sus sueños se
los cuenta a su confesor y de la interpretación de los mismos nace una profeta
que augura el desastre de la Armada Invencible. Se teje así su carrera
meteórica hacia la fama hasta el punto de tener su propio amanuense encargado
de escribir el significado de las visiones y de crearse en torno a ella una Congregación
con visos a crear un nuevo mundo. Hasta
que Felipe II dice basta y todo el poder de la Santa Inquisición cae sobre ella
y comienza su descenso entre cárceles y oficios con el sambenito como futuro.
Lo cierto es que más allá de lo novelable Lucrecia de
León existió y sus profecías fueron objeto del Santo Oficio.
Los hermanos Karamázov. Dostoyevski.
Con tiempo para leer, buena lectura es. Es una de esas
novelas que por extensa y por párrafos de cuatro a seis páginas en los que no
existe un punto y aparte es conveniente leerla por apartados enteros para no
perder mucho el hilo. En realidad son solo unos pocos personajes. Un padre
déspota, engreído y borrachuso que malcría a sus tres hijos y a uno más que
puede serlo o no y que tiene como sirviente (Smerdiakov ). El uso de
diminutivos confunde al principio y no es fácil reconocer al único hijo de la
primera esposa (Dimitri – Mitri – Mitenka - Mitka) y a los dos de la segunda (Ivan
y Alexei - Aliosha).
Es conocida por ser la novela del parricidio más
famoso de la historia pero a nadie escapa que supone un estudio psicológico de
sus personajes así como de una sociedad rusa (escrita en 1880) que se debate
entre abrazar las nuevas ideas de la ciencia y de la inexistencia de Dios que
llegan desde Europa o bien continuar apegados a los iconos.
La silla del águila. Carlos Fuentes.
Unas declaraciones del
presidente de México provocan el cese de las relaciones bilaterales con los
yanquis. No solo se corta el suministro de petróleo sino que el satélite se
“funde” y deja de dar señal a todo el país por lo que se ha de volver a la
comunicación epistolar.
Esto explica la estructura
del libro a base de misivas entre quienes pretenden apoderarse de la silla del
águila y dirigir los designios del país y quienes han de defenderse.
Plenilunio. Antonio Muñoz Molina.
El criminal siempre vuelve
al lugar del crimen. De eso va esta novela. Pero se han de dar las
circunstancias para que reincida en su intento infanticida. El que sea la luna
llena el motivo explica el título. Un inspector que ha llegado “deportado” del
País Vasco y aún con la obsesión de sentarse cara a la puerta en los
restaurantes y bares, de mirar debajo del coche; su mujer en el sanatorio tras
soportar amenazas, llamadas y un marido dado al alcohol para tolerar el
estrés; un cura jesuita de la infancia, una maestra de pueblo enamorada, las
víctimas y asesino dan pie a una trama que llevan al lector al desenlace tanto de
la novela negra, como de la rosa y de la sociopolítica.
Del color de la leche. Nell Leyshon.
Vivir en el siglo XIX no
fue nada fácil. Curioso es que hoy en día todavía sigamos con pautas heredadas
aunque quizás más sutiles. La protagonista vive en una granja con cuatro
hermanas. Su vida se desarrolla con la luz, de sol a sol. Cuidan del ganado, de
las gallinas y trabajan la tierra con su padre mientras su madre se encarga de
los quesos al tiempo que un abuelo paralítico solo es comprendido por la nieta
menor. Una nieta que piensa y habla, y que habla lo que piensa. A falta de más
varones en la casa el padre llega a un acuerdo con el vicario y pone a su cargo
a su hija menor para que ayude a su mujer enferma. El resto merece la pena ser
leído.


