Arquitecto de fama, el
protagonista, tras la muerte de su mujer en accidente de tráfico del que él
sale ileso decide tomarse un año sabático en Europa. Pasa a Inglaterra y acaba
en Florencia. En esta ciudad tiene lugar la trama donde el autor aprovecha el
escenario arquitectónico e histórico para describir a la comunidad americana
que tras la Guerra Mundial se afinca en esa ciudad. Aprovecha para comparar los
modelos de vida entre un país y otro con un tono de humor que hace la lectura
divertida.
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Este inmenso mundo. Sinclair Lewis.
Noches Florentinas. Memorias del señor de Schnabelewopski. Heinrich Heine.
Maximilian, que así se llama el protagonista de las noches (realmente
solo dos) acompaña en el lecho de muerte
a una amiga. Para evitar su fallecimiento se convierte en una Scheherezade que
no para de contar sus vivencias florentinas mientras un médico entra y sale de
la habitación de la enferma para valorar su evolución.
En las Memorias del señor, el escenario es París y el autor
hace uso de su experiencia vital para valorar, de nuevo con ironía, su crítica
sobre Alemania para lo que aprovecha escenas costumbristas, polémicas
religiosas o su fascinación por el holandés errante.
Pequeñas mujeres rojas. Marta Sanz.
A un pueblo de Castilla
llamado Azafrán/Azufrón, reconstruido tras la guerra civil a base de
sacrificios humanos y silencios, llega una mujer coja (por haber padecido la
polio) y por avatares del caluroso día entra en la casa donde se va a hospedar
y que a la postre será la de los protagonistas de la historia.
Es Inspectora de Hacienda y
su trabajo consistirá en supervisar los trabajos en fosas de desaparecidos y
unir los resultados con la explicación de los testimonios orales de las
familias, del censo y de mapas y cuadernos para aclarar la verdadera historia
de la historia de la fortuna de la familia donde se aloja, con el riesgo que
esto implica de riesgo físico, psíquico y sexual en un medio rural hostil a
conocer la verdad.
Desfile de ciervos. Manuel VIcent.
Lectura veraniega. Un pintor es contratado para realizar un retrato de la familia real española en el pasado siglo. Pasadas las décadas la pintura inacabada se va configurando con la pátina sociopolítica de la vida española acaecida durante esas décadas. Ayuda a recordar acontecimientos como la evolución del príncipe Felipe, sus primeros amoríos hasta dar con Leticia, la caza del elefante por su padre junto al atentado que hizo perder las elecciones al PP, Zapatero y la aparición de tres personas ahorcadas en sendas grúas de la construcción.
Aunque por ello no dejan de
ser muchas de sus páginas simples recortes de periódico el tratamiento dado por
Vicent facilita el hacerse con un lienzo testimonial de toda una época.
El huerto de Emerson. Luis Landero.
El huerto, a priori, parece
uno de esos libros que la editorial apremia al escritor a escribir porque se
vence el contrato y que el escritor no sabe muy bien ni por dónde empezar ni
sobre qué escribir.
Pero, poco a poco, el
huerto se abona con los recuerdos gracias a la memoria (niño en Extremadura,
adolescente en Madrid y primeros trabajos realizados) y a la buena mano de
Landero como escritor, y van floreciendo páginas que por cómodas de leer no
dejan de estar muy trabajadas previamente.
Temporada de huracanes. Fernanda Melchor.
Temporada de huracanes es
un ejercicio audaz de escritura pero al mismo tiempo de lectura. Como un
huracán propio de esas personas que empatan en una conversación un tema con el
otro se va deshilvanando el porqué de la aparición de un cuerpo brutalmente
asesinado. Sus pocos capítulos pero extensos hacen difícil dejar de leer, pues
el hilo de lo escrito parece no se recordará al volver a tomar la lectura. El
uso común de vocabulario argentino juvenil de a pie de calle, propio de quien
anda con mariguana, coca y en el mundo del sexo es perfectamente entendible
desde el contexto de la lectura y aunque en ocasiones muy repetitivo lo de
chingar, la chingada y su enorme cantidad de significados (muy parecidos a los
no jodas y a los joder nuestros) no estorba para llegar hasta un final que
resume todo lo leído como si de una crónica periodística se tratara.
Hermanos del alma. David Diop.
Un soldado ugandés en la
primera guerra mundial lucha contra los alemanes desde el bando francés.
Adquiere una forma peculiar de ejecutar su venganza por la muerte de su mejor
compañero. A la voz de “ataque” sale de su trinchera con el resto de
compañeros. Pero él regresa por la noche, solo, con la mano de un alemán como
trofeo. Las primeras cuatro manos le suponen un reconocimiento pero las
siguientes cuatro producen un efecto contrario en sus compañeros.
Da esto lugar a una
introspección del protagonista hasta su pueblo, su historia familiar y su
primer amor que va relatando al psiquiatra del ejército más allá de la
retaguardia.
Duelo en el paraíso. Juan Goytisolo.
El Paraíso es una hacienda
situada en Cataluña. La acción trascurre a finales de la guerra civil cuando el
frente obliga a la huida hacia Francia. Los niños de la escuela se amotinan, se
hacen independientes, imitan a los adultos y acaban por asesinar a un compañero
que ha llegado a casa de su tía al perder a sus padres en el bombardeo de
Barcelona.
Publicada en 1955 supuso
una ruptura con la novela adscrita al régimen así como una ruptura con los
planteamientos clásicos de lo que por ese entonces se entendía como novela.
No es de extrañar que
Goytisolo se autoexiliase por aquellas fechas. Es de entender que necesitase
otra atmósfera para desplegar sus alas como escritor y persona.
El bello verano. Cesare Pavese.
El Bello Verano debió
transcurrir para Pavese en 1939 cuando escribió esta novela. Diez años después
sería publicada. Versa sobre el cómo sobrellevar el vivir sin esperanza por
parte de unas mujeres con diferentes edades pero con el único propósito de
salir adelante al tiempo que se abren al mundo en un ambiente de artistas
pintores para los cuales deciden posar.
Relatos. Stendhal.
Si bien Rojo y Negro y La
Cartuja de Parma es lo más conocido de Stendhal en sus relatos se puede
observar su oficio de escritor. Con frases cortas (tras riguroso estudio de los
Boletines de Leyes) cautiva al lector con historias del siglo XVI y otras del
siglo XVIII donde el amor crece al tiempo que rompe matrimonios en
rocambolescas situaciones que a pesar de o diferir de las actuales sí que se
vivieron con pasiones y soluciones bien distintas.



