Excelente recorrido por la
ciudad de Puerto de la Cruz a través del turismo. Desde aquellas primeras casa
de salud y los primeros estudios sobre la climatología y su influencia en el
devenir de la enfermedad (sobre todo la tuberculosis), pasando por los estudios
de diferentes médicos ingleses, alemanes y franceses empeñados en determinar si
Madeira ofrecía ventajas o no con respecto a Canarias o si Puerto de la Cruz
era mejor que Las Palmas de Gran Canaria. Posteriormente la creación del primer
Hotel Sanatorium (Martianez), El Taoro y así hasta el boom de la década de los
sesenta junto con los turistas ilustres.
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El turismo en la historia del Puerto de la Cruz. Nicolás Lemus. Melecio Hernández.
Lazarillo de Tormes. Anónimo.
Sin resolver aún dónde se
encuentra el original, sin saber aún quién fue su autor (¿el jerónimo fray Juan
de Ortega?), de ahí lo de Anónimo y a sabiendas de que hay pasajes y anécdotas
que recuerdan al Asno de oro de Lucio Apuleyo lo que sí es cierto es que más
allá de las pícaras aventuras de Lazarillo todos convergen en que con este
libro se inicia la novela moderna, por lo que vale la pena y seguirá valiendo
en el futuro leerla.
Cuentos de un loco soñador. Luis Espinosa.
Tiene don Luis Espinosa la
capacidad de crear su propio mundo donde desarrollar sus sueños. Así crea su
Mágica Falca donde tienen lugar sus fantasías. Pero también tiene cuentos para
sus nietos, para María (MIIA), para Claudia y para tantos otros que desfilan
por tan entretenidos pasajes donde hallar el Puerto, su casa, su consulta y
todas aquellas vivencias a las que no les falta su punto de humor, filosofía y
socarronería.
Harraga. Antonio Lozano.
Harraga, que en marroquí
significa “los que queman” en relación con quienes cruzan el Estrecho de
Gibraltar y queman los pasaportes para no ser identificados, se mueve entre
Tánger y Tarifa, entre condones llenos de aceite de hachís hacia el norte y
maletas con cocaína y éxtasis hacia el sur. En medio la historia de quienes se
dedican a su tráfico como medio de alcanzar el dorado y la tragedia de sus
familias y amigos.
Un amor. Sara Mesa.
Historia curiosa de una
mujer que se aísla en un pequeño pueblo rural para evitar sus problemas
laborales y continuar con la traducción literaria de donde obtiene lo
suficiente para malvivir dependiendo de sus nuevos vecinos de los que no
entiende sus pautas de comportamiento, llenas de silencios y equívocos, de
prejuicios y de sobreentendidos, de tabús y transgresiones donde el lenguaje de
los personajes más que ayudar a integrar logra excluir y diferenciar.
Ágata ojo de gato. José Manuel Caballero Bonal.
Crea Caballero Bonal su
propio espacio geográfico que no es otro que Doñana al que llama Argónida.
Entre caños de agua, arena y cañaverales teje con el viento típico de la zona una
historia sobre el aislamiento y la dureza de vivir de lo que aporta la marisma
hasta que aparece un tesoro que lo cambia todo.
El uso de la palabra justa,
certera y rica demuestra un gran conocimiento del vocabulario no solo local
sino del español por parte del autor. Por otra parte la creación envuelve al
lector entre linces, flamencos, zorros y otros animales del Coto, hoy Parque
Nacional, para producir en el lector una experiencia distinta a la provocada
por otros autores.
Poética. Aristóteles.
Aristóteles fue el primer gran taxonomista. Intentó
clasificarlo todo. En Poética trata sobre los géneros literarios. No es fácil
de entender sin las notas a pie de página ya que son pequeños fragmentos
recopilados que él usaba para sus enseñanzas con sus alumnos, los peripatéticos
por aquello de ir caminando y filosofando. Se cree que a sus opiniones sobre el
sentido de la fábula tanto en la epopeya como la tragedia dejó también escrito
un tratado sobre la comedia. Este texto no encontrado da pie a Umberto Eco para
escribir El Nombre de la Rosa en el que supuestamente los monjes guardan tan
preciado secreto para evitar los efectos nefastos de la risa en contraposición
con el miedo usado por la iglesia en el medievo.
Las edades de Lulú. Almudena Grandes.
Lulú, retrato de la sociedad madrileña de los ochenta
tiene como hilo conductor la evolución de una niña a mujer a través de sus
experiencias sexuales. El sexo como droga y la insaciabilidad ante el mismo la
llevan a adentrarse en experiencias que la van degradando como persona sin que
ello le impida seguir creyendo en el amor.
De mucho éxito cuando vio la luz en una nación que tras
la transición se saturó de películas y revistas porno su lectura en la
actualidad no tiene ese halo transgresor con el que fue acogida, lo que no
resta validez como testimonio de una época y del difícil regreso a la
normalidad de aquellas actividades que creemos controlar pero que nos acaban
controlando.
Imágenes de Canarias. 1764-1927. Historia y Ciencia. Masu Rodríguez Hernández.
Bonitas fotos, bonito
repaso por la historia de las islas junto a bonitos textos. Son imágenes del
saber de esos siglos a través del cielo, los mapas, los volcanes, las plantas,
los animales, las antigüedades, el paisaje rural y urbano, la ruta del Teide y
los trabajos de investigación.
Mapocho. Nora Fernández
Mapocho es el río que atraviesa Santiago de Chile.
Allí llega La Rucia, solícita a la llamada de su hermano, El Indio, para
arrojar las cenizas de su madre. El río vertebra un espacio tiempo donde el
ciclo de la vida transcurre como el del agua. Sus aguas sucias hablan de
episodios pasados en el país, desde la fundación por el extremeño Pedro de
Valdivia hasta la matanza en estadios de fútbol por parte de los milicos, junto
a la desaparición del padre cuando ellos eran niños y los tanteos incestuosos
de su hermano. Mapocho tiene un aire a Pedro Páramo donde la autora recrea un
universo tan real como la historia del discurrir de su país.









