Formado por cuatro pequeños
relatos, Magris le saca partido literario a situaciones curiosas. Un hombre
rico que se camufla interpretando un peculiar papel; un profesor que viaja a
una ciudad para dar una conferencia sobre Kafka y allí se encuentra con una
mujer que lo lleva a pensar en otra; un escritor judío que comparte coche y
conversación con un joven poeta y un profesor que asiste al rodaje de una
película basada en una novela que recreaba un episodio vivido en su juventud.
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Tiempo curvo en Krems. Claudio Magris.
Las cosas que llevaban los hombres que lucharon. Tim O`Brien.
Al título, por largo, le
faltó el dónde llevaban las cosas los hombres que luchaban. Las llevaban al
cuello, en los bolsillos o en sus mochilas y las llevaban en Vietnam. De eso
trata el primer capítulo de este libro en el que cada soldado, al peso
inevitable de su carga, bien fuera quien potara la radio, el botiquín, el
mortero o la ametralladora o bien fuera simple soldado de infantería sumaba dicha
cargar al peso de sus amuletos, los cuales le tenían conectado a la realidad
dejada en EEUU. Los otros capítulos se desvanecen entre la jungla vietnamita,
los túneles enemigos y las minas que el pelotón al que perteneció quien escribe
sobre esas cosas sufrió, así como de la posterior vuelta a casa.
El señor Ibrahim y las flores del Corán. Eric Enmanuel Schmitt.
Momo es un adolescente judío que se abre a la vida entre
grandes dificultades familiares en un barrio de París. Conoce al señor Ibrahim,
un anciano tendero musulmán que le guiará en su desarrollo personal. Le enseña
a sonreír y a partir de este pequeño cambio la vida de Momo comienza a cobrar
sentido.
Trampa 22. Joseph Heller.
Hay que estar loco para volar en un bombardero durante
la Segunda Guerra Mundial y exponerse al fuego de los antiaéreos alemanes. Hay
que estar loco para renunciar a volar y exponerte a un consejo de guerra. Es la
trampa 22. En cualquier caso dichas locuras no ayudan a Yossarian a regresar a
casa después de cumplir las 40 misiones establecidas, pues estas suben a 45, 50
y así sucesivamente.
En este tira y afloja se desarrolla esta sátira a los
conflictos armados en los que como bien dice el autor a ninguno de los muertos
de ambos bandos les interesa el resultado de la guerra.
Tan fuerte, tan cerca. Jonathan Safran Foer.
Un niño de ocho años encuentra una llave que le llevará a conocer la vida de su familia y las circunstancias de la muerte de su padre en una de las torres gemelas tras el impacto de uno de los aviones. Una historia curiosa con personajes y circunstancias poco creíbles que enganchan al lector en un intento por devolver todo a la normalidad si aquel atentando no hubiese sucedido. Quizás el niño, de ocho - nueve años, sea lo más raro, pues está construido literariamente no muy acorde a su edad.
Cinco escritos morales. Umberto Eco.
Se recogen cinco intervenciones de Umberto en torno a
temas como: la guerra, el fascismo, la prensa, la ética laica y la intolerancia
ante la inmigración. Siempre es bueno contar con este tipo de personas que a lo
largo de su vida aportan luz ante situaciones diarias que por su magnitud se
nos escapan a la comprensión.
Crematorio. Rafael Chirbes.
La muerte de Matías y su traslado hasta el crematorio es
el trasfondo en el que se mueve esta novela en la que se icinera toda la
sociedad de finales del siglo pasado y principio de este. Un pueblo pequeño a
orillas del mediterráneo valenciano sirve de telón de fondo para sacar a
relucir a un tiempo tanto los bajos fondos de una sociedad que crece al amparo
de la especulación de terrenos, recalificaciones, y venta de pisos y adosados
así como sus turbios manejos en el mundo de la droga como las adaptaciones de
toda una familia para adaptarse a esas nuevas formas de vivir.
Sin destino. Imre Kertesz.
Al autor, cuando
contaba con quince años, una mañana en la que se dirigía al trabajo con su
estrella amarilla pegada en el abrigo lo hicieron descender del autobús donde
viajaba junto con sus otros compañeros y sin explicación alguna lo llevaron al
campo de concentración de Auschwitz. Comienza así una vida sin destino, de un
año y medio por diversos campos, contada sin acritud, con cierta inocencia y
humor de lo vivido donde los conceptos de tiempo, destino y libertad son
tratados con una rara perspectiva de felicidad.
París no se acaba nunca. Enrique Vila-Matas
Lectura en un cruce de caminos. Por una parte parece
un ensayo sobre la pasión del escritor por Hemingway a partir de la frase de
este último: París..... Por otra, un tratado sobre cómo escribir una novela. Y
como hilo conductor una conferencia a la que es invitado el autor años más
tarde de haber vivido en la Ciudad de las Luces sus inicios como escritor. En
este cruce de caminos aparece la vida y obra del propio Hemingway, de Margerite
Duras arrendataria de la habitación en la que vivió el escritor así como
latinoamericanos y españoles que por los años setenta del siglo pasado ya tenían
una visión distinta a la vida que se desarrollaba en España.
París no se acaba nunca no es lectura
entretenida. El argumento novelesco es muy frágil y en sus inicios se hace
pesada la obstinación del autor por parecerse a Ernest Hemingway. Sin embargo,
es de gran utilidad para aquellos que se interesen por las motivaciones de la
escritura y por cómo estructurar lo escrito.
Manual de vida. Epicteto.
Cuentan quienes han leído mucho que llega un momento
de la vida en el que ya atraen los best seller y deciden optar por lecturas que
no hayan pasado de moda, generalmente escritas por autores que ya no están
entre nosotros. Y que luego, tras navegar entre esos libros de
"obligada" lectura y esas lecturas de sibarita se acaba
irrevocablemente en los griegos, pues descubren que todo lo leído lo han
escrito previamente los griegos.
No es este el caso, pues el libro llegó
en un pedido equivocado, pero sí que es cierto que a pesar de los siglos que
lleva escrito su contenido es tan apropiado para la vida actual o más que
cualquier libro de crecimiento personal.









