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Hermanos del alma. David Diop.


 

Un soldado ugandés en la primera guerra mundial lucha contra los alemanes desde el bando francés. Adquiere una forma peculiar de ejecutar su venganza por la muerte de su mejor compañero. A la voz de “ataque” sale de su trinchera con el resto de compañeros. Pero él regresa por la noche, solo, con la mano de un alemán como trofeo. Las primeras cuatro manos le suponen un reconocimiento pero las siguientes cuatro producen un efecto contrario en sus compañeros.

Da esto lugar a una introspección del protagonista hasta su pueblo, su historia familiar y su primer amor que va relatando al psiquiatra del ejército más allá de la retaguardia.


Duelo en el paraíso. Juan Goytisolo.


 

El Paraíso es una hacienda situada en Cataluña. La acción trascurre a finales de la guerra civil cuando el frente obliga a la huida hacia Francia. Los niños de la escuela se amotinan, se hacen independientes, imitan a los adultos y acaban por asesinar a un compañero que ha llegado a casa de su tía al perder a sus padres en el bombardeo de Barcelona.

Publicada en 1955 supuso una ruptura con la novela adscrita al régimen así como una ruptura con los planteamientos clásicos de lo que por ese entonces se entendía como novela.

No es de extrañar que Goytisolo se autoexiliase por aquellas fechas. Es de entender que necesitase otra atmósfera para desplegar sus alas como escritor y persona.


El bello verano. Cesare Pavese.


 

El Bello Verano debió transcurrir para Pavese en 1939 cuando escribió esta novela. Diez años después sería publicada. Versa sobre el cómo sobrellevar el vivir sin esperanza por parte de unas mujeres con diferentes edades pero con el único propósito de salir adelante al tiempo que se abren al mundo en un ambiente de artistas pintores para los cuales deciden posar.


Relatos. Stendhal.


 

Si bien Rojo y Negro y La Cartuja de Parma es lo más conocido de Stendhal en sus relatos se puede observar su oficio de escritor. Con frases cortas (tras riguroso estudio de los Boletines de Leyes) cautiva al lector con historias del siglo XVI y otras del siglo XVIII donde el amor crece al tiempo que rompe matrimonios en rocambolescas situaciones que a pesar de o diferir de las actuales sí que se vivieron con pasiones y soluciones bien distintas.


La Tribuna. Emilia pardo Bazán.


 

La Tribuna es Amparo, hija de vendedor de barquillas que confecciona en casa y de madre paralítica. Ayuda al padre en la confección y venta de tan dulce manjar hasta que decide mejorar. Para ello accede a la fábrica de cigarrillos gracias a una recomendación de gente de bien que la conoce por su belleza. Pronto entra en conflicto socio laboral y de amores convirtiéndose en fiel defensora de los derechos laborales y de la mujer ante la llegada de la Primera República.

No es de extrañar que doña Emilia Pardo Bazán esté en alza no solo como escritora sino como adelantada a su tiempo.


El turismo en la historia del Puerto de la Cruz. Nicolás Lemus. Melecio Hernández.


 

Excelente recorrido por la ciudad de Puerto de la Cruz a través del turismo. Desde aquellas primeras casa de salud y los primeros estudios sobre la climatología y su influencia en el devenir de la enfermedad (sobre todo la tuberculosis), pasando por los estudios de diferentes médicos ingleses, alemanes y franceses empeñados en determinar si Madeira ofrecía ventajas o no con respecto a Canarias o si Puerto de la Cruz era mejor que Las Palmas de Gran Canaria. Posteriormente la creación del primer Hotel Sanatorium (Martianez), El Taoro y así hasta el boom de la década de los sesenta junto con los turistas ilustres.


Lazarillo de Tormes. Anónimo.


 

Sin resolver aún dónde se encuentra el original, sin saber aún quién fue su autor (¿el jerónimo fray Juan de Ortega?), de ahí lo de Anónimo y a sabiendas de que hay pasajes y anécdotas que recuerdan al Asno de oro de Lucio Apuleyo lo que sí es cierto es que más allá de las pícaras aventuras de Lazarillo todos convergen en que con este libro se inicia la novela moderna, por lo que vale la pena y seguirá valiendo en el futuro leerla.


Cuentos de un loco soñador. Luis Espinosa.


 

Tiene don Luis Espinosa la capacidad de crear su propio mundo donde desarrollar sus sueños. Así crea su Mágica Falca donde tienen lugar sus fantasías. Pero también tiene cuentos para sus nietos, para María (MIIA), para Claudia y para tantos otros que desfilan por tan entretenidos pasajes donde hallar el Puerto, su casa, su consulta y todas aquellas vivencias a las que no les falta su punto de humor, filosofía y socarronería.   


Harraga. Antonio Lozano.


 

Harraga, que en marroquí significa “los que queman” en relación con quienes cruzan el Estrecho de Gibraltar y queman los pasaportes para no ser identificados, se mueve entre Tánger y Tarifa, entre condones llenos de aceite de hachís hacia el norte y maletas con cocaína y éxtasis hacia el sur. En medio la historia de quienes se dedican a su tráfico como medio de alcanzar el dorado y la tragedia de sus familias y amigos.


Un amor. Sara Mesa.


 

Historia curiosa de una mujer que se aísla en un pequeño pueblo rural para evitar sus problemas laborales y continuar con la traducción literaria de donde obtiene lo suficiente para malvivir dependiendo de sus nuevos vecinos de los que no entiende sus pautas de comportamiento, llenas de silencios y equívocos, de prejuicios y de sobreentendidos, de tabús y transgresiones donde el lenguaje de los personajes más que ayudar a integrar logra excluir y diferenciar.